miércoles, 13 de julio de 2016

                                                    EL RACISMO 
La palabra racismo está incorporada al mare mágnum de términos que describen situaciones de conflicto violento entre los seres humanos, por razones de pertenencia a grupos o etnias diferentes. Sin embargo, su equivalencia con la xenofobia, el antisemitismo, la discriminación, etc., induce a imprecisiones y equívocos, por lo que conviene puntualizar cuáles son sus rasgos definitorios. Los problemas existentes para señalar en qué consiste el racismo, provienen de los múltiples aspectos que presenta el término: ¿se trata de una ideología o de un comportamiento? Existen discursos racistas y conductas racistas que, si bien pueden ir entrelazados, igualmente pueden existir por separado. ¿Predominan los criterios biologicistas o etnicistas a la hora de describir sus argumentaciones? El racismo biologicista y el racismo étnico son fenómenos que surgen en diferentes circunstancias históricas y, aunque produzcan los mismos resultados, no manejan su discurso justificativo de la misma manera. ¿Afecta a individuos o grupos aislados, o constituye un sistema organizado de dominación? Dependiendo de las circunstancias de cada espacio o sociedad, el racismo puede concretarse en hechos puntuales sin conexión entre sí u organizar todo un régimen político, económico y cultural, como el caso del nazismo alemán o el apartheid surafricano. ¿Se trata de un fenómeno antiguo o reciente? Algunos expertos defienden la idea de que el racismo ha existido desde las primeras formaciones sociales, mientras que otros lo sitúan de manera específica en el mundo contemporáneo. ¿Se trata de un hecho universal, o particular? Si la construcción de todas las sociedades presenta rasgos inequívocamente etnocéntricos, el eurocentrismo, forma específica de etnocentrismo, que está en la base ideológica y cultural del racismo, pertenece al mundo occidental y se desarrolla en los tiempos modernos. 

jueves, 2 de junio de 2016


Como lograr una convivencia armoniosa

En tanto, para lograr lo que se denomina una convivencia positiva en armonía, serán condiciones fundamentales el amor, el respeto y la tolerancia hacia los demás, aun cuando sus opiniones y acciones se encuentren en la vereda opuesta a la nuestra.
De lo contrario, de manifestar una actitud a la defensiva y siempre en pie de guerra, seguramente, la convivencia resultará muy pero muy difícil con aquella persona que se manifieste de esta manera.

Entonces, es imposible coincidir con papá, con mamá, con un hermano, con un amigo, con un par del trabajo y con la pareja en un ciento por ciento, pero si las diferencias logran zanjarse de una manera adulta, respetuosa y con mucho cariño será simple lograr una buena convivencia, o por lo menos a ello se debe aspirar.

Ahora bien, más allá de las ganas y de la colaboración que todos puedan tener y aportar de manera espontánea será necesario que se establezcan normas de convivencia básica, por lo pronto esto es lo más común y lo que mejores resultados da, especialmente ante aquellos renuentes a colaborar en este sentido.

Cuando vivimos solos, cada cual es libre de hacer lo que le plazca, de levantarse en el medio de la noche y encender la tevé a volumen alto, de no comer en la mesa de comedor sino en la cama, sin embargo, cuando en la casa ya hay alguien más, las cosas cambian y entonces deberán acordarse una serie de “l

eyes” para evitar molestar al otro en algún aspecto. Porque pensemos que si seguimos actuando como si viviéramos solos y hacemos algunas de las cosas mencionadas, seguramente, terminaremos molestando a nuestro conviviente.

Entonces, sumado a cumplir con las normas elementales que se hayan establecido con aquel con el que convivimos debemos decir también que es importante siempre tener acciones que agraden al otro y no que lo molesten o lo hagan sentir incómodo. Un tierno saludo por la mañana, una sonrisa cuando llegamos a la noche de trabajar o estudiar, saber pedir disculpas cuando se ha cometido algún error, agradecer si sentimos que alguien nos hizo bien con algo, y pedir si el otro puede hacer algo por nosotros, pero siempre diciéndolo por favor, son formas que sin dudas ayudarán y mucho en la convivencia diaria, en casa, en el trabajo y en la sociedad.

miércoles, 11 de mayo de 2016

En la clase de F.C.C aprendimos sobre la convivencia y los valores...
Esto nos enseña a poder utilizar mas los valores en nuestra vida diaria para poder convivir mejor con los demas y tener un mejor trato.
Este video nos enseña que debemos de cumplir con nuestras normas y obligaciones, para dìa a dìa seamos mejores personas y ser un ejemplo en nuestro paìs.